La sangre llama

La sangre responde

Es la ciudad soñada

Es decir y escuchar

eco recorriendo el aire, felicidad

Sangre de mi sangre

latiendo por ahí, misma frecuencia,

soledad colmada, fragmentación del alma que

en un puñado de palabras

se reconoce parte de una sola cosa:

Amor

 

 

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recurrencias

Arrojo los dados certeros

interpreto el número,

                                   avanzo.

El viento devela palabras en la plenitud de la tarde

               cree verme y puedo verlo

Desanudada caigo,

                    lluevo

Arrojo a mi turno

El rojo deslizándose en su paladar me dice cuánto,

                                     sigo

erizada de amor despierto en mi octubre de tristezas inevitables

Puenteo silencios,

                     dos

Llego con sueño al día

y me cumplo tardes de lluvia inesperadas

Ampelografía

Me basaré en la forma y contorno de las palabras  las características de los poemas, los tipos de influencia, los poetas, el sexo de las flores, la forma de los versos,  el color y tamaño de las propias palabras.

Las palabras son menos afectadas por los factores ambientales que las hojas. Seguramente mucho de lo escrito en lápiz se vuelque en imagen o letras tipiadas aquí. Incluso incluiré el sabor de la poesía  como criterio, pero esto es más subjetivo.

beso

Ser barrilete en sueño

al aire grisú del encuentro de narices

Eso es besar

Cuando veo el cielo de prana helado

y el calor de tu recuerdo acaricia

anhela

muerde

titila un despertar.

Y despertar brisas

corriendo a tu encuentro

Eso es besar.

Bestiario

Si me preguntan no tengo la respuesta

Julio se las llevo consigo.

Yo solo vivo

pisando en sueños,

descubriendo pistas de lugares,

zonas humanas que antes vi.

Y puedo leer un bestiario

de palabras entrecruzadas,

ver las hormigas del formicario.

Piel húmeda

transpiración de sol intenso

intenso miedo

culpa intensa

tensión.

Bestiario de imágenes

dibujadas con la misma

hilera de letras que no supe

reunir en palabras.

Palabras,

sigo leyendo

y en el silencio apagado que deja un grito,

la muerte involuntaria,

destino de caracol,

sin poder mirarla,

sujeto fuerte

las manos de Rema.

Dibujar cada mañana un espacio en la piel, eternizar lo poros,

Por si el aletear de mariposas, un día, una noche, no sé,

detenerme en la esquina y llevarme del otoño de los tilos;

la timidez de tus labios y hacer revolución entre los míos

Abrir las ventanas, todas, y saber que estas ahí.

Recurrencia

Necesito ser la madera que sujeta el lacio nuez de las flores en primavera
quiero volver a las vertientes de garabatos
necesito creer en la bendición que guardan tus manos

 

¿Podría deslizar el fuego de mis manos por tu piel sin alterarte?

Vos y yo. Yo y vos. Uno y otro consumados en la fusión inapelable,

abrasados por el encuentro, revelando en el suceso un veredicto de ceniza.

De ceniza enamorada.

Obseso a mordidas lunares

Estate quieto

quietud tuerca-tornillo del mecano

Quieto

que la piel dibujada

tiñe los blancos,

todos los blancos

mortalmente tendidos.

Como mi ángel

sobrevolando las bocas despiertas

los médanos sedientos,

los tilos cerrados.

Mi ángel consonante

que fluye en Noviembre.

Quieto

no te vayas,

dejáme ir.